Libro del Youtuber @AgujerosdeGuion
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Esto es tremendamente grande o somos muy pequeñitos
La Guía del autoestopista galáctico (The Hitchhiker's Guide to the Galaxy en inglés) es una obra de ciencia ficción mencionada en varios libros escritos por Douglas Adams. Total que dicha guía (y todos los libros que la nombran) dice muchos disparates. No obstante, al mencionar el tema del universo es curiosamente muy precisa. Leamos esta información y a continuación veamos el vídeo que acompaña a este post.
El Universo: algunas informaciones para ayudarle a vivir en él.
Zona: Infinito
La Guía del Autoestopista Galáctico da la siguiente definición de la palabra infinito:Infinito: Mayor que la cosa más grande que haya existido nunca, y más. Mucho mayor que eso, en realidad; verdadera y asombrosamente enorme, de un tamaño absolutamente pasmoso, algo para decir: “vaya, que cosa tan inmensa”. El infinito es simplemente tan grande, que en comparación la grandeza misma resulta una nadería. Lo que tratamos de exponer es una especie de concepto que resultaría de lo gigantesco multiplicado por lo colosal multiplicado por lo asombrosamente enorme.
Importaciones: Ninguna
Es imposible exportar cosas a una zona infinita, al no haber un exterior del que importarlas.Exportaciones: Ninguna
Véase Importaciones.Población: Ninguna
Es sabido que existe un número infinito de mundos, sencillamente porque hay una cantidad infinita de espacio para que todos se asienten en él. Sin embargo, no todos están habitados. Por tanto, debe haber un número finito de mundos habitados. Un número finito dividido por infinito se aproxima lo suficiente a la nada para que no haya diferencia, de manera que puede afirmarse que la población media de todos los planetas del universo es cero. De ello se desprende que la población media de todo el universo es también cero, y que las personas con que uno pueda encontrarse de vez en cuando no son más que el producto de una imaginación trastornada.Cuando llegaron los soldados - Lo que los vencedores olvidan
Para los que creen que en una guerra los vencedores son los buenos, les invito a leer el siguiente artículo tomado de la web El Acróbata, en la misma se relata el contenido del libro: "Cuando llegaron los soldados" (Als die Soldaten kamen).
“Al menos 860.000 mujeres y niñas, pero también hombres y niños, fueron violadas por soldados aliados (…) al final de la guerra y en la posguerra. Sucedió en todas partes “, escribe Miriam Gebhardt en su libro Cuando llegaron los soldados (Als die Soldaten kamen).
Un tercio total de las agresiones sexuales ocasionadas durante la II Guerra Mundial las llevaron a cabo soldados franceses, ingleses y estadounidenses. Más de 270.000 mujeres, niños e incluso hombres con nombres y apellidos e historias personales durísimas que esta historiadora intenta recabar en un libro para evitar que se pierdan y conseguir matizar la historia de la guerra que cuenta Occidente.
Gracias a las películas y la cultura estadounidense se llegó a convencer a la gente de que los soldados occidentales fueron una especie de héroes ejemplares que salvaron al mundo de la amenaza nazi. Tras la guerra solo se documentó un caso de una mujer torturada por las huestes de los países occidentales en el mayor conflicto de la historia. Todo lo relacionado con este tipo de torturas y agresiones se echó sobre la espalda de los que venían del Este, los soldados de la URSS. Algo que matiza bastante Gebhardt, culpando al Ejército Rojo solo de 590.000 agresiones, muchas menos del millón o los dos millones que creían las autoridades occidentales.
Parece que no todo fue tan ejemplar como vende la cultura estadounidense, sino que también los aliados occidentales cometieron actos deleznables durante la cruenta y salvaje guerra. Así lo documenta la historiadora y profesora de la Universidad de Costanza que habla de que, de los 860.000 casos de violación, unos 270.000 correspondieron a soldados occidentales (190.000 estadounidenses 50.000 franceses y 30.000 británicos).
Para dar más peso a estas cifras, y caras a los documentos, el libro recoge el testimonio de varias mujeres que fueron violadas por las fuerzas occidentales cuando eran adolescentes o niñas. Es el caso de Elfriede Seltenheim, una alemana de 84 años que sufrió las agresiones de los soldados occidentales cuando solo tenía 14 años. “No había agua corriente y mi madre y yo habíamos salido a buscar agua con cubos. Al llegar al puente, los soldados americanos dijeron que mi madre debía pasar, pero que yo tenía que esperar allí. Mamá hizo ademán de volver atrás, pero la empujaron y la obligaron a atravesar el puente. Ella miraba hacia atrás sin perderme de vista, pero no podía hacer nada”.
El testimonio de Seltheim es solo uno de los que recoge ‘Cuando llegaron los soldados’. Las historias personales van desde que los soldados llegasen a tierras alemanas alrededor de 1942 hasta 1955 cuando la región recuperó su autonomía. En esos años hay casos de violaciones en masa y casos particulares que van desde niñas de 7 años hasta una mujer de 69. Todas sufrieron, no solo el dolor de la agresión, sino el deshonor personal y familiar, y el silencio de las autoridades incapaces de parar a los soldados hinchados por la victoria en el campo de batalla.
A pesar de lo conseguido, la autora de uno de los libros más vendidos en Alemania asegura que esto solo es el principio. Registros en iglesias, testimonios dejados en papel por sacerdotes, documentos institucionales y demás recuerdos han sido las armas de Gebhardt para poder recabar unas cifras que hasta a ella han sorprendido por su magnitud, aunque aún le quede mucho por documentar.
“Los grupos de mujeres rotaban, eran sustituidas cada 15 días y cuando volvían a casa guardaban silencio incluso con sentimiento de culpa”
Muchas todavía permanecen en silencio. Casos de abortos, suicidios, silencios por vergüenza… historias personales que permanecen ocultas a la espera de que esta u otra investigadora tozuda decida dar con ellas. “A menudo las tropas americanas pedían a las autoridades locales personal femenino, grupos de mujeres de 15 en 15, supuestamente para atender en las tareas de secretariado o cocina. Era un tipo de trabajo forzoso que a menudo encubría violaciones indiscriminadas. Los grupos de mujeres rotaban, eran sustituidas cada 15 días y cuando volvían a casa guardaban silencio incluso con sentimiento de culpa”, cuenta la investigadora, mostrando como en diversas ocasiones estas agresiones no solo eran consentidas por las instituciones sino apoyadas por las mismas.
Una historia negra de los vencedores de la II Guerra Mundial que quedó oculta bajo el manto de los héroes que vencieron al diabólico fascismo. Un pago que algunos supusieron menor a cambio de haber salvado al mundo del yugo del nazismo.
Artículo original: Lo que los vencedores olvidan.
“Al menos 860.000 mujeres y niñas, pero también hombres y niños, fueron violadas por soldados aliados (…) al final de la guerra y en la posguerra. Sucedió en todas partes “, escribe Miriam Gebhardt en su libro Cuando llegaron los soldados (Als die Soldaten kamen).
Un tercio total de las agresiones sexuales ocasionadas durante la II Guerra Mundial las llevaron a cabo soldados franceses, ingleses y estadounidenses. Más de 270.000 mujeres, niños e incluso hombres con nombres y apellidos e historias personales durísimas que esta historiadora intenta recabar en un libro para evitar que se pierdan y conseguir matizar la historia de la guerra que cuenta Occidente.
Gracias a las películas y la cultura estadounidense se llegó a convencer a la gente de que los soldados occidentales fueron una especie de héroes ejemplares que salvaron al mundo de la amenaza nazi. Tras la guerra solo se documentó un caso de una mujer torturada por las huestes de los países occidentales en el mayor conflicto de la historia. Todo lo relacionado con este tipo de torturas y agresiones se echó sobre la espalda de los que venían del Este, los soldados de la URSS. Algo que matiza bastante Gebhardt, culpando al Ejército Rojo solo de 590.000 agresiones, muchas menos del millón o los dos millones que creían las autoridades occidentales.
Parece que no todo fue tan ejemplar como vende la cultura estadounidense, sino que también los aliados occidentales cometieron actos deleznables durante la cruenta y salvaje guerra. Así lo documenta la historiadora y profesora de la Universidad de Costanza que habla de que, de los 860.000 casos de violación, unos 270.000 correspondieron a soldados occidentales (190.000 estadounidenses 50.000 franceses y 30.000 británicos).
Para dar más peso a estas cifras, y caras a los documentos, el libro recoge el testimonio de varias mujeres que fueron violadas por las fuerzas occidentales cuando eran adolescentes o niñas. Es el caso de Elfriede Seltenheim, una alemana de 84 años que sufrió las agresiones de los soldados occidentales cuando solo tenía 14 años. “No había agua corriente y mi madre y yo habíamos salido a buscar agua con cubos. Al llegar al puente, los soldados americanos dijeron que mi madre debía pasar, pero que yo tenía que esperar allí. Mamá hizo ademán de volver atrás, pero la empujaron y la obligaron a atravesar el puente. Ella miraba hacia atrás sin perderme de vista, pero no podía hacer nada”.
El testimonio de Seltheim es solo uno de los que recoge ‘Cuando llegaron los soldados’. Las historias personales van desde que los soldados llegasen a tierras alemanas alrededor de 1942 hasta 1955 cuando la región recuperó su autonomía. En esos años hay casos de violaciones en masa y casos particulares que van desde niñas de 7 años hasta una mujer de 69. Todas sufrieron, no solo el dolor de la agresión, sino el deshonor personal y familiar, y el silencio de las autoridades incapaces de parar a los soldados hinchados por la victoria en el campo de batalla.
A pesar de lo conseguido, la autora de uno de los libros más vendidos en Alemania asegura que esto solo es el principio. Registros en iglesias, testimonios dejados en papel por sacerdotes, documentos institucionales y demás recuerdos han sido las armas de Gebhardt para poder recabar unas cifras que hasta a ella han sorprendido por su magnitud, aunque aún le quede mucho por documentar.
“Los grupos de mujeres rotaban, eran sustituidas cada 15 días y cuando volvían a casa guardaban silencio incluso con sentimiento de culpa”
Muchas todavía permanecen en silencio. Casos de abortos, suicidios, silencios por vergüenza… historias personales que permanecen ocultas a la espera de que esta u otra investigadora tozuda decida dar con ellas. “A menudo las tropas americanas pedían a las autoridades locales personal femenino, grupos de mujeres de 15 en 15, supuestamente para atender en las tareas de secretariado o cocina. Era un tipo de trabajo forzoso que a menudo encubría violaciones indiscriminadas. Los grupos de mujeres rotaban, eran sustituidas cada 15 días y cuando volvían a casa guardaban silencio incluso con sentimiento de culpa”, cuenta la investigadora, mostrando como en diversas ocasiones estas agresiones no solo eran consentidas por las instituciones sino apoyadas por las mismas.
Una historia negra de los vencedores de la II Guerra Mundial que quedó oculta bajo el manto de los héroes que vencieron al diabólico fascismo. Un pago que algunos supusieron menor a cambio de haber salvado al mundo del yugo del nazismo.
Artículo original: Lo que los vencedores olvidan.
Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus

Este libro constituye un aporte valioso a las relaciones de pareja, me topé con él gracias a la recomendación de una querida amiga que terminó leyéndolo después que yo se lo recomendara a ella. Sí, así fue: me recomendó un buen libro que ella misma no había leído.
El sitio web Sufterraneo lo resume así:
“Basado en los años de experiencia del Dr. John Grayen en asesoramiento de parejas e individuos, Los Hombres Son de Marte, Las Mujeres Son de Venus le ha ayudado a millones de parejas a transformar sus relaciones. Considerado hoy en día como un clásico moderno, este revolucionario libro le ha ayudado a hombres y mujeres en el mundo entero a darse cuenta de lo diferentes que son, y a comunicar sus necesidades sin necesidad de conflicto, dejando florecer la intimidad en la pareja.”
Sin más qué agregar, yo también lo recomiendo ampliamente.
Pueden bajar el audiolibro de esta publicación haciendo click aquí. No es completo, pero les dará una idea de lo bueno que es.
El sitio web Sufterraneo lo resume así:
“Basado en los años de experiencia del Dr. John Grayen en asesoramiento de parejas e individuos, Los Hombres Son de Marte, Las Mujeres Son de Venus le ha ayudado a millones de parejas a transformar sus relaciones. Considerado hoy en día como un clásico moderno, este revolucionario libro le ha ayudado a hombres y mujeres en el mundo entero a darse cuenta de lo diferentes que son, y a comunicar sus necesidades sin necesidad de conflicto, dejando florecer la intimidad en la pareja.”
Sin más qué agregar, yo también lo recomiendo ampliamente.
Pueden bajar el audiolibro de esta publicación haciendo click aquí. No es completo, pero les dará una idea de lo bueno que es.
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