Buscar en este blog

Una segunda oportunidad

Una semana después de haber terminado la educación secundaria, tomé uno de los libros de texto que tantos dolores de cabeza me dio durante ese último año de clases, recuerdo que era un libro de geografía universal, y sentí gran vergüenza al darme cuenta de que la materia era muy fácil y pude haber sacado excelentes notas de haber estudiado un poco más, no solo en esa área sino en todas; de repente todo era ¡Euréka, euréka! Pero en ese momento ya no tenía valor, ya había pasado todas las materias con el mínimo aprobatorio. Bueno, sólo una vez se vive la secundaria.
Así pasa con muchas de nuestras historias personales: aquel empleo del que te echaron o dejaste y que ahora lo necesitas o extrañas y te das cuenta en lo que pudiste haber hecho para conservarlo; aquello que no comiste al salir apurado de tu casa y ahora al finalizar este día tan ocupado por lo menos hubieses tenido en el estómago; tus padres de quienes no soportabas ni sus regaños, ni sus buenos consejos, ni sus chistes, pero que ahora no están, habrán muerto y no pudiste siquiera despedirte el último día que los viste. Es un sentimiento empequeñecedor cuando uno quiere una segunda oportunidad y saber que ya no la hay.
¿Cómo es posible ser tan impulsivo y no pensar en las consecuencias a corto y largo plazo? Al tomar una decisión, el asunto llega a ser como una operación de corazón abierto hecha por uno mismo: el más mínimo error y bueno... impulsivo
¿Qué ha influido en nosotros cuando hemos tomado una mala decisión? ¿La rabia, el orgullo, el egoísmo, la envidia, la ambición, la pereza, la falta de información, el temor, un mal consejo o la indecisión? Con tan malos criterios para tomar una decisión, lo mejor es detenerse un momento a pensar en las consecuencias, para que después no estemos deseando una segunda oportunidad que nunca vendrá.
De esto hay una lección: no hay segunda oportunidad, pero si el chance de tomar mejores decisiones, ¿porqué no ser mejor trabajador cada día y que tu jefe vea que eres útil? ¿Por qué no disfrutar de los regaños, los consejos y los chistes de tus padres mientras aún están vivos? Mientras, por mi parte, me di cuenta de lo fácil que es la geografía universal: haré todo lo posible para sacar mejores notas.
Publicar un comentario

Sígueme en tu correo